martes, 7 de abril de 2009

B) 5.- Falta de recursos propios.

La FALTA DE RECURSOS PROPIOS, en la medida que el municipio recibe de la Provincia gran parte de sus recursos, es obvio que carecen del sustento económico necesario para desarrollar ampliamente -y de manera sostenida y eficiente – sus posibilidades.

No escapa a esto un mal proceso de descentralización llevado a cabo, que ha terminado por afectar los escasos recursos comunales, en que se produce la transferencia de servicios a la órbitas locales, sin asegurar las formas necesarias para su funcionamiento, o sin siquiera preverlos.


Las obras y servicios se realizan a cambio de pago de tasas que efectúa la población usuaria. En consecuencia, la municipalidad no cuenta con recursos “libres”, sino como retribución (precio), y los servicios solamente pueden prestarse a quienes los pagan, salvo que se calcule una pequeña proporción de subsidio.s El subsidio, como instrumento para una política de retribución, no está previsto por el sistema de financiamiento. Más aún, no se prevén recursos para financiar políticas sociales. En consecuencia, la estrategia municipal se circunscribe a la administración de sus recursos institucionales y financieros.

B) 4.- Burocratización.

La BUROCRATIZACIÓN: sumado a lo anterior, se le agrega que los Municipios - especialmente las grandes conglomeraciones - se han y van burocratizando, originando una estructura administrativa costosa que recae sobre la comunidad, la cual debe pagar altas tasas por servicios insuficientes e ineficientes.

No es algo fuera de lo común ya observar presupuestos municipales que se agoten en el pago de los salarios (los cuales, pese a su incidencia presupuestaria, resultan de pobrísimo nivel) de sus agentes y funcionarios. Tal es el grado de deformación, que la organización se consume a sí misma: estructuras inadecuadas y excesivas, procesos y sistemas irracionales, tecnología desactualizada. Son caracteres comunes a las diversas entidades comunales bonaerenses.

B) 3.- Debilitamiento de la relación municipio-vecino.

El DEBILITAMIENTO DE LA RELACIÓN MUNICIPIO-VECINO, el Municipio, como dijimos, es relación de vecindad. Es el ámbito político y administrativo más inmediato al ciudadano, en el cual éste puede y debe participar y formar parte de una manera más efectiva.

Se ha venido resintiendo la relación Municipio-Vecino, por que se ha obstruido y enrarecido la participación política y social.


Si bien la democracia se materializa con la participación electoral, a través de la emisión del voto, ésta no es la única forma de participación política. Hay otras formas, previstas en la mayoría de las normas constitucionales provinciales u orgánicas municipales, como el plebiscito, el referéndum, la iniciativa popular, procedimientos semidirectos de gobierno por el pueblo. Aún cuando legislados, son pocas las veces que se los ha aplicado en democracia.


Otra modalidad de participación es la social. Si bien las asociaciones de vecinos, cualquiera sea su denominación, interviene en pos de concretos cometidos e intereses barriales que hacen a la satisfacción de sus demandas, la participación social no es lo suficientemente profunda, pues no se han perfeccionado las organizaciones ni los canales de comunicación con el Municipio.


La organización vecinal ha sido fundamental en relación con el Municipio para concretar las obras públicas menores, como pavimento, alcantarillas, cloacas, alumbrado público, pero logrado estos cometidos y frente a nuevas demandas colectivas ha decaído la participación.


La comunidad no sólo demanda estas obras, sino que requiere otras que haga a la mejor calidad de vida urbana: salud, educación, esparcimientos, recreación, cultura, medio ambiente. Esto es lo que no se concreta, por eso decimos que se ve disminuida la participación social (1).


Las demandas de la comunidad local no son homogéneas ni iguales. Cada barrio presenta diferencias sociales, económicas, culturales que se traducen en distintos requerimientos. Cada sector territorial es un mundo, tiene sus particularidades, aún cuando presente demandas comunes a cualquier conglomerado social.


El Municipio no ha instado a una más profunda participación del vecino. Así, los Municipios más pequeños, si bien tiene una relación más inmediata con aquél, por insuficiencia o incapacidad técnica, administrativa o financiera, no puede dar respuestas a todas las exigencias de su comunidad. Los grandes municipios, los que conducen importantes conglomerados poblacionales están también alejados del vecino. Este se siente extraño al Municipio. A ello se suma el excesivo individualismo, la indiferencia frente al problema comunitario, el anonimato. Además, la crisis del Estado Municipal no escapa a la crisis del estado en general.


Por una u otra razón, el Municipio muestra hoy incapacidad e ineptitud para satisfacer a su comunidad con soluciones a la problemática social existente. Por ello se termina resintiendo la relación Municipio-vecino.


[1] Históricamente las Sociedades de Fomento se constituían como entes de reclamos del vecino ante la Municipalidad para conseguir los servicios elementales para el barrio, una vez conseguidos éstas desaparecieron las finalidades por el cual se constituyeron. Hoy deben bregar por reclamos ambientales, culturales, por mayor valor agregado a la calidad de vida de su gente.

B) 2.- Debilidad institucional.

La DEBILIDAD INSTITUCIONAL: dada en que el Municipio parece mantener una relación de “hermana menor” entre el Estado-nación y el Estado-provincia.

El proceso de centralización política, administrativa y económica tiene una doble proyección: de la Nación a las Provincias, por un lado y de las Provincias a los Municipios, por el otro. Este fenómeno no se da aisladamente ni separadamente, sino que aparece de manera simultánea y vinculada. La Nación absorbió competencias de las Provincias y éstas a su vez de los Municipios.

El proceso de desmunicipalización es evidente. La crisis del Municipio, como gobierno y administración de la comunidad local, es un proceso histórico influenciado por varios factores, que han llevado a un vaciamiento institucional por pérdida de competencia y atribuciones que, originariamente, ejercía el Municipio.

A diferencia del federalismo que, a nuestro modo de ver, es más hoy un compromiso formal que una realidad, el Municipio fue una realidad que lentamente se convirtió en una institución formal.

En lo político, porque ha ido perdiendo su identidad como gobierno de la comunidad local (a lo que contribuyó los distintos golpes de Estado). Esto obedece sin duda al proceso de centralización, por absorción de competencias, por parte de la Provincia, como reflejo de lo que hace la Nación con ella.

Basta examinar las normas orgánicas municipales para comprobar cuáles eran las competencias que tenían los Municipios y cuáles son las que ejercen. Históricamente sus funciones no se agotaban sólo en barrido, recolección de residuos, alumbrado público, sino que comprendía toda las atribuciones necesarias que hacen al bienestar de una comunidad, aún aquellas de promoción económica comunitaria.

El Municipio fue perdiendo su aptitud gubernativa para convertirse en una nueva administración de servicios cada vez más elementales, costosa e ineficiente.

Al desarticularse como gobierno, pierde paralelamente entidad como administración local. Al igual que la administración pública se burocratiza, llegando a concebirse su sustitución por una empresa prestadora de los servicios, desconociendo, de esta manera, su entidad natural e histórica.

Debemos sumar, como factor agravante de la crisis Municipal, el deterioro progresivo de su situación económica-financiera. Una vez más, el monólogo de la Nación, la centralización de la Nación a la Provincia se manifiesta también en el Municipio, como reacción de esta última para recuperar recursos absorbiéndoselos al Municipio.

B) 1.- Crisis de credibilidad.

La CRISIS DE CREDIBILIDAD en las instituciones republicanas, como consecuencias de la crisis política, económica y social, también se reflejó en el Municipio que, progresivamente, ha ido perdiendo su rol de gobierno y administración de la comunidad local, degradando su esencia política, hasta convertirse en una estructura burocrática prestadora de servicios - los más elementales: barrido, recolección de residuos, alumbrado, etc. - Tal situación ha motivado no pocos cuestionamientos y predicciones en torno a la institución municipal, que van desde aquellas que niegan capacidad instrumental para servir a amplios conglomerados urbanos, pensando en su sustitución por una entidad distinta. Como si el Municipio hubiera caído en desuso frente a una nueva realidad, o los que sostienen que el Municipio debe lisa y llanamente reemplazarse por una empresa pública o privada, prestadora de los servicios primarios que demanda la sociedad. Rechazamos estas posiciones, por entender que el Municipio es algo más que una entidad administrativa, es una organización política con cometidos que comprende el coadyuvar a la promoción social y cultural del individuo y al desarrollo de la comunidad por ella misma a través de la promoción de las organizaciones sociales que deben participar directamente en el logro de los objetivos públicos bajo la orientación, dirección y control municipal.

B) EL MUNICIPIO EN CRISIS.

La magnitud creciente de los problemas urbanos y de las insuficiencias actuales del gobierno y de la administración municipal, llevan a reflexionar acerca de una crisis del Modelo Municipal – general y profunda – y a pensar en nuevos sistemas para una mayor eficiencia y eficacia en las tomas de decisiones de gobierno, tanto en la gestión como en la administración, sobre todo en las grandes urbes.

Pero debe entenderse que la crisis del Municipio es de transformación y no de “sustitución” o “extinción”, pues se trata de una institución permanente y necesaria – más aún en nuestro sistema constitucional – que solo requiere adecuarse y plegarse al nuevo mundo técnico, económico y social en que vivimos. Configura de por sí una insustituible forma de descentralización del poder y de la creación de un ámbito propicio de participación ciudadana. En este ultimo aspecto, las modernas tendencias reconocen el derecho de los vecinos, como usuarios de los servicios públicos, a intervenir de algún modo en el manejo de los mismos. Y también a tener un “forum” y legitimar canales de comunicación con las autoridades para expresar sus criterios y deseos acerca de cómo debe ser la ciudad, cómo debe desarrollarse y a qué intereses y aspectos debe darse preferencias.

El Municipio es el instrumento de gestión mas directamente ligado a la realidad cotidiana en una sociedad civil. De hecho, su dinámica se constituye en base a su doble inserción en la sociedad local y en el Estado provincial; por un lado, refleja las características específicas de la sociedad local, objeto de su gestión. Por otro lado, es el nivel del Estado de menor ámbito territorial y, por lo tanto, está sometido a una jerarquía institucional en la que ocupa el nivel inferior. Las características y orientación del Estado provincial se reflejarán inevitablemente en el funcionamiento y en la política municipal. En cierto modo, puede afirmarse que éste es el punto máximo de interacción entre el Estado y la Sociedad.

Dentro del marco señalado, se hace necesario readecuar y reformular la funcionalidad del Municipio desde la esfera del Estado-provincia, para ello se debe contar con un previo diagnóstico de la situación actual, para considerar luego las acciones correctivas que se consideren pertinentes.

Por tanto, las falencias que padecen los Municipio bonaerenses pueden sintetizarse en una serie de puntos básicos:

A) ALGUNAS REFLEXIONES.

Por razones de brevedad no se hará un enfoque histórico sobre el origen del Municipio argentino. Sólo se resaltara algunos puntos fundamentales que nos permitirá comprender la verdadera naturaleza, función y situación real del sistema municipal bonaerense.


El Municipio es una agrupación humana surgida de la relación social - la vecindad - que satisface necesidades económicas y culturales; con poder político, que ejerce una acción ordenadora de la convivencia local a través del ordenamiento jurídico y, a la vez, como una organización administrativa prestadora de servicios y de fomento a la actividad privada. En suma, es una institución política-administrativa.


Decimos que es una institución política, porque ejerce poder público, de carácter estatal, dentro de su competencia. Sus autoridades desempeñan cargos gubernativos, de carácter político, y los problemas que debe resolver son inevitablemente políticos. Su función no es meramente administrativa, de ejecución, sino gubernativa; organizando los servicios públicos municipales; planificando la realización de las obras publicas; dictando normas generales de carácter legislativo, que imponen obligatoriamente a todos los habitantes de su territorio; ejerciendo el poder de policía municipal y decidiendo problemas políticos de ordenamientos sociales y económico-financieros.


Decimos que es una institución político-administrativa, porque tiene por misión fundamental conservar y mejorar los bienes que integran el dominio publico municipal (plazas, playa, calles, jardines, bosques, museos, bibliotecas, edificios, etc.), administrar los recursos financieros, prestar los servicios públicos municipales y realizar toda actividad cultural, social y comercial de interés local.


Decimos que es una institución política-administrativa-territorial, porque el territorio es un elemento estructural indispensable, que fija los límites espaciales de su jurisdicción y, a su vez, es el objeto principal de su regulación. De ahí su competencia en materia de planificación urbanística y su potestad para regular las relaciones de vecindad de los hombres que habitan en su territorio.


Afirmamos que esta institución política-administrativa-territorial esta basada en la VECINDAD, porque son las relaciones que nacen de la convivencia vecinal las que determinan su surgimiento y permanencia. Es la interacción y no el lugar, lo que constituye la esencia de la ciudad y de la vida urbana (la ciudad sería, mas que un lugar geográfico, el centro generador y aglutinante de ese sistema de interacciones sociales que se desarrollan y proyectan sobre un espacio circundante indeterminado).


Por ello le son ajenos los problemas de carácter nacional, como las relaciones exteriores; la defensa del territorio y soberanía del Estado; el mantenimiento de las instituciones políticas; la legislación en genera; la conservación del orden interno; la administración de justicia; las obras públicas y los servicios públicos y sociales que interesan a todos los habitantes del Estado. Su materia propia son los asuntos de predominante interés local.


Sostenemos que la finalidad del Municipio es satisfacer las necesidades de vida de la comunidad local; realizar el bien común; proteger los derechos inalienables del hombre; favorecer el desarrollo de la personalidad física, moral y espiritual de todos los seres humanos, para que cumplan con su destino terrenal.


Por ellos decimos que es MUNICIPAL, toda actividad pública de predominante interés vecinal, que tiende a satisfacer las necesidades de vida de la comunidad local y el bienestar material y espiritual de sus habitantes.

EL MUNICIPIO EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES.

INTRODUCCION.

Durante los últimos años se vienen publicando una gran cantidad de libros, como artículos en medios periodísticos y especializados, e incluso se puede encontrar variadísima información en páginas de Internet acerca de los MUNICIPIOS: su naturaleza, sus formas, su evolución histórica, su planeamiento político, su deterioro, su renovación y su posible futuro.

La dirigencia o conducción política, como los funcionarios públicos, se refieren seguidamente al Municipio, tanto ciudad, constituyéndolo en objeto de investigación y armado de ideas que, darán origen a programas o propuestas, como promesas de apoyo en experiencias de fortalecimiento municipal. Sin embargo, la realidad nos muestra que los Municipios son poco atendidos, nada escuchados y faltos en sus reclamos. Lo que nos indica y demuestra, por cierto, que las promesas de cambio son mucho más en el discurso que en la materialidad de los hechos y de las acciones.

A pesar de este creciente interés, nuestras ciudades van, tenazmente, de mal en peor; y mucho de lo logrado en cuanto a mejoramiento urbano, y que suele constituir el orgullo de las políticas de gobierno de turno, no han hecho sino precipitar la desintegración del espacio territorial, a través de una desordenada dispersión de los suburbios (o periferia) y de la anomia regional. En definitiva, se observa una total carencia de valor agregado en la calidad de vida del ciudadano.

Esta exposición no pretende o tiene como propósito exponer defectos o fallas del accionar político, por el contrario, intentamos buscar nuevas alternativas al desarrollo urbano, que permita enfrentar y superar las fuerzas que están desintegrando y deshumanizando a nuestras ciudades u a sus habitantes para convertirlos en simples animales de consumo. Nuestro desafió y nuestra lucha es por la supervivencia de nuestra cultura, que intenta ser práctica, simple, profundamente humanista y profundamente cristiana.

PROLOGO DEL COMPAÑERO ABEL REYNOSO.

Estimado compañero Luis:


Gracias por su envío. Está muy profesional lo que he recibido y me parece una buena opción hacer conocer a la nueva generación la historia de nuestro movimiento y sus protagonistas. La disponibilidad de los medios a nuestro alcance hace posible tamaña maravilla y acercan la comunión de ideales más allá de lo increíble.


En cuanto a las sugerencias que me pide, me permito enviarle algunas ideas con el objeto de ir construyendo el futuro de nuestra patria y de las opciones que habrán de ser necesarias para los tiempos que nos esperan.


Todas las opciones políticas que manejamos hoy en día pertenecen a inspiraciones del siglo pasado, lo cual indica que marchamos detrás de la historia. Perón momificado no nos sirve. Ha Perón hay que reinventarlo con su propia impronta y es allí en donde han de aparecer las enseñanzas que -supuestamente- hemos aprendido. El pasado de cualquier hecho histórico o político, tiene que servirnos solo de referencia; si nos empecinamos en congelarlo, estaremos congelando las ideas. Un espacio político es solo una estación en la marcha ascendente de los pueblos. Los verdaderos protagonistas, hacedores de grandes propuestas, no pueden ni deben detenerse y mucho menos dejar de crear, porque los futuros son caminos sinuosos y desconocidos que es necesaria una renovada fortaleza para transitarlos.


Ustedes que están llenos de esa fuerza incontenible que da la juventud, deben ser temerarios a la hora de mirar el porvenir. No solo es importante hacer la cosas bien, -eso muchos pueden hacerlo-, pero solo unos pocos son los que pueden hacer las cosas extraordinarias. Hay que recordar a Napoleón: "Lo posible ya está hecho, ahora hagamos lo imposible".


Si ustedes observan la composición actual del Peronismo, se habrán de dar cuenta de que nuestros actuales dirigentes tienen los ojos puestos en la espalda. Pero no ha de ser detractándolos que habremos de mejorar la opción; hay que superar la instancia superando la oferta con nuevas ideas y de esa manera habremos de romper con las anquilosadas y viejas estructuras y le habremos arrimado al Movimiento Peronista lo que hoy le anda haciendo falta: dinamismo, creatividad, renovación y fuerza incontenible para ser insertado en el siglo XXI.


Nuestra "Doctrina" tiene una riqueza inconmensurable, pero los hombres pequeños que han pululado y pululan a su alrededor, tienen anteojeras en su mollera y ni siquiera se han tomado el trabajo de interpretarla, mucho menos de entenderla. Si bien es cierto que necesitamos aggiornarla para adaptarla a los fatídicos tiempos que corren, no por ello carece de grandeza y el actualizarla, no obedece a ningún ejercicio de la imaginación, sino a un acto de sentido común! Esa es la tarea, que ustedes tienen por delante!


Un gran abrazo!