martes, 7 de abril de 2009

INTRODUCCION.

Durante los últimos años se vienen publicando una gran cantidad de libros, como artículos en medios periodísticos y especializados, e incluso se puede encontrar variadísima información en páginas de Internet acerca de los MUNICIPIOS: su naturaleza, sus formas, su evolución histórica, su planeamiento político, su deterioro, su renovación y su posible futuro.

La dirigencia o conducción política, como los funcionarios públicos, se refieren seguidamente al Municipio, tanto ciudad, constituyéndolo en objeto de investigación y armado de ideas que, darán origen a programas o propuestas, como promesas de apoyo en experiencias de fortalecimiento municipal. Sin embargo, la realidad nos muestra que los Municipios son poco atendidos, nada escuchados y faltos en sus reclamos. Lo que nos indica y demuestra, por cierto, que las promesas de cambio son mucho más en el discurso que en la materialidad de los hechos y de las acciones.

A pesar de este creciente interés, nuestras ciudades van, tenazmente, de mal en peor; y mucho de lo logrado en cuanto a mejoramiento urbano, y que suele constituir el orgullo de las políticas de gobierno de turno, no han hecho sino precipitar la desintegración del espacio territorial, a través de una desordenada dispersión de los suburbios (o periferia) y de la anomia regional. En definitiva, se observa una total carencia de valor agregado en la calidad de vida del ciudadano.

Esta exposición no pretende o tiene como propósito exponer defectos o fallas del accionar político, por el contrario, intentamos buscar nuevas alternativas al desarrollo urbano, que permita enfrentar y superar las fuerzas que están desintegrando y deshumanizando a nuestras ciudades u a sus habitantes para convertirlos en simples animales de consumo. Nuestro desafió y nuestra lucha es por la supervivencia de nuestra cultura, que intenta ser práctica, simple, profundamente humanista y profundamente cristiana.

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