martes, 14 de abril de 2009

B) 11.- Deficiencias en el Concejo Deliberante.

Las DEFICIENCIAS EN EL CONCEJO DELIBERANTE:

a.- Al asumir un nuevo Concejal electo en el concejo Deliberante, se le presenta el problema de ¿cómo representar, dar cuenta de lo que “quiere el pueblo”? ¿Cómo hacerlo realidad? Al mismo tiempo, ¿Cómo conservar el poder? Las decisiones de un representante no son inocentes en este sentido, y es lícito reconocerlo: se trabaja continuamente para preservar y acumular poder, para retener la lealtad de quienes sustentan una candidatura con fichas de afiliación. Se trabaja desde un “aparato” que condiciona y que pide cuentas al que de alguna manera lo representa. El desafío de ampliar la representación abarcando a quienes no participan de la contienda es, quizás, lo que divida aguas entre las viejas y las nuevas formas de hacer política.

b.- Por otra parte, la Democracia llama a los representantes a deliberar para tomar las mejores decisiones, la que luego hará realidad el Departamento ejecutivo. Pero, ¿Cuánto puede esperar la sociedad de fin de siglo?

Según la Ley Orgánica Municipal, mucha “ejecución” depende de lo que diga el Concejo Deliberante: el escalafón, la creación de áreas, las contrataciones, elección del delegado. Pero el Poder ejecutivo parece optar por armar programas y tomar decisiones a un ritmo vertiginoso, muchas veces sin pasar por el Concejo, por lo que no es casual que el Estado Provincial haya habilitado a los Intendentes a tomar decisiones pro vía reglamentaria para abreviar tiempos.

No sólo el Ejecutivo y la gente, también el Concejal siente que la deliberación es infértil, que le lleva tiempo y no conduce a nada. En su afán por resolver las cosas y no sólo “deliberar”, se convierte en un “distribuidor” de tarjetas personales para que la gente sea mejor atendida por el Ejecutivo o en un gestor de subsidios y programas, saliendo de alguna de su rol. Cada día, trabajando entre 10 y 14 horas, el representante siente que termina con las manos vacías. Y, lo que es peor, con una acusación en su contra: la inoperancia.

El estudio de las comisiones y la aprobación en asamblea son métodos propios de un tiempo en que se vivía a otro ritmo. Salvo que exista una nueva manera de deliberar, una manera que aún no se exprese en el recinto. Este es otro de los desafíos que debe afrontar los representantes.

c.- Las viejas formas de acumulación de poder – la confrontación, fundamentalmente – alcanzaba para liderazgos unívocos dentro de una estructura partidaria “compacta”. Hoy la tarea se complica y hay que gobernar con la opinión de todos, con liderazgos más flexibles y construidos desde el consenso.

Las Iglesias, las Organizaciones no Gubernamentales, los dueños de FM, los comerciantes, las mujeres, quienes dedican su vida a la tercera edad, los discapacitados o los menores hacen oír su voz más allá de las estructuras partidarias, formando lo que se conoce como Tercer Sector. También los líderes que resultan de los programas gubernamentales se levantan como voces a tener en cuenta.

Sin embargo, la lógica de poder exige dejar de lado ciertas voces. Algún caudillo exige seguir siendo la única voz de un barrio o sección…Conformar equipos legislativos, aceptar diferentes opiniones y sumarlas, en un proyecto superador es otro desafío político.

d.- Al llegar al recinto el Concejal se encuentra con una normativa que hasta ese momento le había resultado lejana: la Ley Orgánica Municipal se presenta con todos sus vericuetos y reglamentaciones, y muy bien acompañada: la defienden la Ley de Procedimientos Administrativos, el Reglamento de Contabilidad y el Honorable Tribunal de Cuentas.

El edil observa que debe seguir ciertas formas para controlar y legislar, las dos funciones que le han sido asignadas. Pero no las maneja con soltura: no ha tenido tiempo de conocerlas porque se ha dedicado a la acción política-partidaria, la que lo llevó a su banca. Muchas veces lo descalificarán, dirán que no está capacitado y él se encontrará ante una disyuntiva que lo desorienta. Le ha dedicado mucho tiempo reconocer el camino que lo llevó a ser concejal y sin embargo “no está preparado”, ¿en qué se equivocó? ¿Qué tiempo podría dedicarle a su formación, su la política se consume el tiempo vorazmente dejando apenas algún resquicio para los seres queridos? ¿Cómo convertirse de un día para el otro en un experto en procedimientos administrativos, en un excelente redactor de ordenanzas y decretos, en un auditor capaz?

e.- la Mesa de Entrada del concejo y los Bloques comienzan a ser es escenario de un desfile interminable de dirigentes, vecinos y militantes quienes, individualmente, demandan al poder político soluciones a sus problemas. No hay tiempo para un examen mayor. Se legisla sobre estos casos particulares, se buscan soluciones urgentes a casos de emergencia, y el funcionamiento comienza a ser caótico. El vecino pasa a ser quien se presenta en el recinto en forma física o a través de dirigentes y personas que invocan su representación. A partir de esta realidad, el concejal está “tironeado” por sus propios proyectos – aquellos que prometió o se prometió a sí mismo -, los de su compañeros, los del Ejecutivo, los que le demanda la gente que se acerca al Concejo. Las comisiones pierden capacidad de gestión y, muchas veces, se vuelven una formalidad a cumplir. Se firma sin analizar en profundidad, se vota sin demasiada convicción, y la legislación se vuelve errática.

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