La CRISIS DE CREDIBILIDAD en las instituciones republicanas, como consecuencias de la crisis política, económica y social, también se reflejó en el Municipio que, progresivamente, ha ido perdiendo su rol de gobierno y administración de la comunidad local, degradando su esencia política, hasta convertirse en una estructura burocrática prestadora de servicios - los más elementales: barrido, recolección de residuos, alumbrado, etc. - Tal situación ha motivado no pocos cuestionamientos y predicciones en torno a la institución municipal, que van desde aquellas que niegan capacidad instrumental para servir a amplios conglomerados urbanos, pensando en su sustitución por una entidad distinta. Como si el Municipio hubiera caído en desuso frente a una nueva realidad, o los que sostienen que el Municipio debe lisa y llanamente reemplazarse por una empresa pública o privada, prestadora de los servicios primarios que demanda la sociedad. Rechazamos estas posiciones, por entender que el Municipio es algo más que una entidad administrativa, es una organización política con cometidos que comprende el coadyuvar a la promoción social y cultural del individuo y al desarrollo de la comunidad por ella misma a través de la promoción de las organizaciones sociales que deben participar directamente en el logro de los objetivos públicos bajo la orientación, dirección y control municipal.
martes, 7 de abril de 2009
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